el tacto de los ojos desorbitados camina entre los simios del planeta de los imaginarios,
como una búsqueda santificada,
o pareciendo crear cavernas deshabitadas con trucos esterilizados en lava fría.
los eruditos decían que las pupilas malgastaban los tesoros,
se perdían en las hojas del submundo...
tanta verborrea y sonidos que parían frases oscuras,
como ese Dios de capucha púrpura
que simula canonizaciones, falsas como su riqueza.
y mientras los títeres sueltan carcajadas obligadas,
y les cosen las orejas en los entre techos de la metrópolis de mierda.
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